El Palacio de los Águila en Ávila, un proyecto cultural iniciado en 1998 vinculado al Museo del Prado, ha sufrido retrasos y cambios significativos. A pesar de inversiones millonarias y varias fases de obras, aún no se ha inaugurado como museo, transformándose en un complejo con el Museo de Ávila como principal institución.
Hay obras que se retrasan unos meses, otras que se prolongan varios años y después está el Palacio de los Águila de Ávila, en la calle López Núñez. Un proyecto cultural que comenzó a gestarse hace casi tres décadas, que ha recibido sucesivas inversiones millonarias y que, a día de hoy, continúa sin abrir sus puertas definitivamente como museo.
La historia se remonta a 1998. Aquel año, el Ministerio de Cultura y la Junta de Castilla y León acordaron que el histórico Palacio de los Águila quedara vinculado al Museo Nacional del Prado. La iniciativa era entonces mucho más ambiciosa que la actual: se pretendía convertir Ávila en la primera gran extensión del Prado fuera de Madrid, con exposiciones, actividades y un centro desde el que gestionar los depósitos de la pinacoteca. El acuerdo quedó formalizado oficialmente en 1999.
Pero hubo que esperar hasta 2003 para que comenzaran las obras. La primera adjudicación ascendió a 4.867.440 euros. El plazo inicial era de apenas dos años. En otras palabras, aquel proyecto que los abulenses siguen esperando más de veinte años después tendría que haber estado sustancialmente terminado a mediados de aquella década.
Pronto comenzaron los problemas. En 2004 aparecieron restos arqueológicos romanos y otras estructuras históricas, lo que obligó a modificar parte del proyecto. A ello se añadieron graves discrepancias con la empresa adjudicataria. El propio Ministerio reconoció posteriormente en el Senado que se habían producido deficiencias en la ejecución y que la empresa paralizó los trabajos después de que no se autorizara un segundo reformado que encarecía considerablemente la actuación. El contrato terminó en proceso de resolución y las obras quedaron suspendidas.
Y llegó otra partida de dinero.
En 2007 hubo que acometer obras de emergencia, destinadas fundamentalmente a evitar el deterioro de lo ya construido y proteger los restos arqueológicos. Aquellas actuaciones fueron valoradas en otros 1,6 millones de euros y concluyeron en abril de 2009.
Ese mismo año, el Gobierno volvió a poner fecha al proyecto. En octubre de 2009, la entonces ministra de Cultura explicó en el Senado un nuevo calendario: proyecto, adjudicación y ejecución deberían permitir que las obras estuvieran terminadas en febrero de 2011.
Febrero de 2011 llegó. El museo no abrió.
Pasaron los años y el proyecto terminó siendo replanteado por completo. En 2018, veinte años después de aquel primer anuncio, el Gobierno presentó prácticamente un nuevo concepto. El Palacio ya no sería aquella gran subsede del Prado planteada inicialmente. Se convertiría fundamentalmente en la nueva sede del Museo de Ávila, mientras que el Museo del Prado dispondría de un espacio específico para exposiciones, la denominada Sala Prado.
Y llegaron más millones.
En noviembre de 2020, el Ministerio anunció la reanudación de las obras, encargadas esta vez a la empresa pública TRAGSA. Presupuesto: 6.124.131,87 euros. Plazo anunciado: 24 meses. De haberse cumplido aquel calendario, los trabajos deberían haber estado terminados hacia finales de 2022.
No fue así.
La denominada primera fase no fue recibida oficialmente hasta marzo de 2025, y su inversión terminó ascendiendo a 8.094.671 euros. Es decir, casi dos millones de euros más que los 6,12 millones anunciados cuando se retomaron los trabajos.
Y ahora sabemos exactamente cuánto fue ese incremento. Una respuesta del Ministerio de Cultura obtenida a través del Portal de Transparencia cifra la modificación en 1.971.904,66 euros, atribuida principalmente a filtraciones y humedades aparecidas en el inmueble y a la actualización de las instalaciones. Entre 2019 y 2026, Cultura reconoce haber destinado 8.731.687,89 euros al proyecto, incluyendo obra, estudios, proyectos y asistencia técnica.
Pero tampoco entonces terminó la historia.
Ahora estamos en la segunda fase: rehabilitación de las antiguas caballerizas, lapidario, jardines, accesos y espacios exteriores. El Ministerio cifra actualmente esta nueva intervención en 3.698.262 euros. Según los últimos datos conocidos, en abril de 2026 apenas se habían ejecutado 198.052 euros de esta fase.
Y después todavía queda una tercera fase.
Será la encargada de diseñar e instalar la museografía, es decir, convertir finalmente los edificios rehabilitados en un museo preparado para recibir sus colecciones y visitantes. En junio de 2026 el propio Ministerio la definía todavía como de “próxima licitación”.
Por tanto, después de casi tres décadas, sucesivas adjudicaciones, paralizaciones, proyectos, modificaciones, nuevas fases y millones de euros de dinero público, todavía no existe una fecha definitiva para la inauguración completa del museo.
Incluso el concepto original ha ido empequeñeciendo con el paso de los años. Lo que en 1998 se presentó como una verdadera extensión del Museo Nacional del Prado fuera de Madrid se ha transformado en un complejo cuya institución principal será el Museo de Ávila y donde el Prado tendrá una Sala Prado destinada fundamentalmente a exposiciones temporales, además del depósito de varias obras dentro del programa Prado Extendido.
En 2026 surgió además una nueva polémica cuando el Plan de Actuación 2026-2028 del Museo del Prado dejó de mencionar expresamente el Palacio de los Águila. El Ministerio respondió asegurando que eso no suponía abandonar el proyecto y que Ávila continuaba integrada dentro de las actuaciones generales del Prado. El ministro Ernest Urtasun reiteró entonces que la inversión en el conjunto supera ya los 11 millones de euros y confirmó que habrá exposiciones temporales de la pinacoteca y ocho obras del Prado depositadas en el Museo de Ávila.
El problema, por tanto, ya no es sólo cuánto dinero se ha invertido.
Es el tiempo.
Un niño nacido cuando se anunció en 1998 la llegada del Prado a Ávila tiene hoy 28 años. Los gobiernos han cambiado, los ministros de Cultura se han sucedido, el proyecto ha cambiado varias veces de contenido y las partidas presupuestarias han seguido llegando.
Lo único que todavía no ha llegado es la inauguración definitiva.
Y mientras tanto, detrás de los muros del Palacio de los Águila, las obras continúan.
Casi 30 años de retrasos y millones invertidos en el museo que Ávila aún espera.