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Populismos

LA CONJURA DE LOS NECIOS

21/10/2021@21:41:54
Cada día hay nuevos sucesos políticos que comentar, pero sigamos analizando las consecuencias de una deriva política populista.

LA CONJURA DE LOS NECIOS

Seguimos con la hoja ruta, que explica la aparición y crecimiento de los populismos políticos y su nivel de implantación en nuestro país.

No nos engañemos, “La clave fundamental que da pie a que triunfen los populismos mediocres es la ausencia de verdaderas y válidas, Élites”.

Sus propuestas son sencillas, claras y directas. Nunca requieren una gran dosis de formación intelectual. Están destinadas a las mentes más intermedias de esa sociedad, incluso a los menos formados. No caben grandes reflexiones ni contraposiciones ideológicas. Sus salidas son la mar de comprensibles y aplicables.

Con mi labor –como en todos los artículos que escribo- no pretendo otra cosa que establecer claves intelectuales, técnicas, científicas –otra cosa es que lo consiga o no- para entender el mundo que me rodea. Por ello lo que deseo hacer es estudiar la estructura de estos movimientos para extraer las claves que los explique en profundidad y podamos hablar de ellos sin alabanzas o críticas, simplemente sabiendo lo que tenemos delante, y porqué. He intentar analizarlos como lo que son, una manifestación más de las actividades de la Especie Humana para su organización social.

Comenzando por la RAE, por Populismo entiende: Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares. Es decir, no nos aclara casi nada. Porque cualquier partido tradicional también pretende atraer el voto de la gran mayoría, y por ende, de todas las clases populares.
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Después del análisis general de qué son los populismos y sus características más peculiares, es hora de intentar resolver una pregunta que quizá esté en boca de la mayoría. ¿Tienen cura? ¿Cuál es el remedio? Veamos.

Lo que no parece comprensible desde cualquier punto de vista, es la actitud de los seguidores –y votantes- de estos movimientos oportunistas. Cabe preguntarse, ¿Cómo podemos ser tan ciegos ante la historia? Si aún humean las hogueras del Nacismo, el Fascismo o el falangismo y, sobre todo, del Estalinismo –veamos Cuba, Corea del Norte, y ahora Venezuela-, ¿Cómo no recordamos los efectos de ese seguimiento ciego de los que prometieron la “Redención y las Eternas Verdes Praderas” para que ante fórmulas calcadas, la gente les siga de nuevo?

Cuando estudiamos la antropología humana, sus grandes organizaciones políticas a las que llamamos culturas o civilizaciones, y observamos la caída de una de esas grandes épocas continuadas y con clara implantación, lo que encontramos siempre es un corto período en el que personas y movimientos desconocidos, y que aparecen al albor del momento, proponen salidas fáciles, simples y con múltiple liderazgos cortos y sin profundidad, hasta que de nuevo renace otra gran época de grandeza y esplendor. A esos pequeños liderazgos es a lo que hoy llamamos, Populismos.

No deberíamos extrañarnos tanto. En el fondo, aunque no suele llamarse así, las claves psicológicas de cualquier religión, ideología política o movimiento social, tanto del pasado como del presente, están todas, sin exclusión alguna, bañadas en su totalidad en las aguas del… Populismo.