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La libertad (de prensa) y la paz, no son ideológicas, son hechos científicos

La libertad (de prensa) y la paz, no son ideológicas, son hechos científicos
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(Foto: Cibeles AI)
Por Alejandro A. Tagliavini
miércoles 06 de mayo de 2026, 17:36h

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Cuando se opina sobre comportamientos sociales o individuales se suele mezclar ciencia con ideología. Se suelen mezclar datos “objetivos”, reales, con deseos, imaginación, expectativas.

La ciencia -como la describía Jacques Maritain, por caso- es el estudio de las leyes de la naturaleza, como la ley de la gravedad. Es decir, es el análisis de cómo (y por qué) está organizado el cosmos, el orden natural. Todo lo demás, insisto, es ideología, es decir, construcciones de nuestra imaginación.

Ahora, la ciencia dice que la violencia es siempre destructiva porque es, precisamente, la fuerza extrínseca al ser (violentado), a su naturaleza, que pretende desviar -arbitrariamente- su devenir espontáneo (intrínseco, según sus propias fuerzas). Ergo, la libertad, y su correlato la paz, es la ausencia de esa violencia, de modo que el ser pueda desarrollarse a partir de sus potencias intrínsecas de acuerdo con su libre albedrío.

Así, desde el punto de vista científico, sin entrar en el ámbito de la Teología o la Metafísica -cuestiones de fe o potenciales-, para la ciencia, la libertad es la ausencia de coerción (violencia) que les impida a las personas moverse y desarrollarse según sus propios medios y decisiones. La libertad es la paz y se potencia con la información clara y transparente.

De todo lo dicho surge que la libertad es una sola, es la libertad. No tiene sentido en estudiarla en diferentes ámbitos como si pudiera asilarse de los otros, no tiene sentido decir que alguien puede ser libre económicamente pero no social o informativamente. Cuando la arbitrariedad externa es grande se expande a todos los ámbitos.

Por tanto, la libertad es una sola tanto en lo económico como en la prensa o en cualquier otra actividad personal o social. De hecho, muchas veces la imposibilidad de expresarse de muchos sectores o personas tiene que ver con su incapacidad económica o legal debido la coacción del Estado.

Más allá de que quienes favorecen a la propaganda oficial son siempre beneficiados por los burócratas y castigados económicamente los contrarios, la fuerte presión tributaria -en base al monopolio estatal de la violencia- y diversas regulaciones impiden a quienes tienen escasos recursos el poder expresar sus puntos de vista.

Insisto, la libertad es una sola, no existe la libertad de prensa sin libertad económica, cuando se le impide a un periodista trabajar se le está impidiendo su libertad económica y cuando se fuerza a las sociedades a pagar elevadísimos impuestos que hacen imposible la creación de empresas por parte de los más pobres, se le está coartando la posibilidad de establecer empresas pequeñas de periodismo.

Anne Bocandé, directora editorial de Reporteros Sin Fronteras (RSF) escribió, al presentar el último informe sobre libertad de prensa en el mundo, que “… los ataques contra el derecho a la información… se diversifican y… sus autores ya no se ocultan: los Estados autoritarios, los poderes políticos cómplices o ineficaces, los actores económicos depredadores y las plataformas que se han vuelto incontrolables…. Ante esto… son indispensables políticas de protección activa, y éstas deben ser impulsoras”.

No queda claro a qué se refiere con “políticas de protección activas” pero si pretende que el Estado use su poder de coacción -su monopolio de la violencia- para implementar medidas de “protección” estaría entrando en el campo ideológico, desoyendo a la ciencia.

El informe de RSF asegura que, en los 25 años que lleva publicando la, la libertad de información se ha ido deteriorando y los periodistas siguen siendo asesinados o encarcelados. Noruega encabeza el ranking por décimo año consecutivo, mientras que Eritrea se afianza en el último puesto (el 180).

Dice RSF que el deterioro se explica por conflictos armados. Irán (177) dada la fuerte represión del régimen y la guerra que libran Estados Unidos e Israel en su territorio. Rusia (172), que prosigue su guerra contra Ucrania. Otros conflictos como en Yemen (164), en Irak (162), en Sudán (161) y el que libra Benjamín Netanyahu, y que se ha cobrado desde octubre de 2023 la vida de más de 220 periodistas en Gaza.

En otros casos, la situación se mantiene inmutable debido a los regímenes dictatoriales como en Corea del Norte (179) y China (178) y en Nicaragua (168) donde el panorama mediático está sencillamente en ruinas, víctima de una represión sistemática. Turquía (163), es quizás el ejemplo más sintomático de abuso de leyes estatales como las “antiterroristas”, acusaciones de “desinformación” (el slogan de moda para acallar a la libertad de prensa), “insultos al presidente” o “denigración de las instituciones del Estado”.

Venezuela (159) sigue sumida en una gran incertidumbre en cuanto a las garantías de la libertad de información. El Salvador (143), ha caído mucho desde el inicio de “la guerra contra las maras”. En fin, según el informe de RSF, Argentina cae 11 puestos hasta quedar en el 98, “debido, entre otros factores… al aumento de la hostilidad y de las presiones gubernamentales hacia la prensa”.

Donald Trump, continúa RSF, ha convertido los ataques contra la prensa en una práctica sistemática, lo que ha relegado al país al puesto 64. La detención del periodista salvadoreño, Mario Guevara, seguida de su deportación, refleja el deterioro ya afectado por las violentas represiones policiales.

Pero luego el informe critica “los drásticos recortes de plantilla de la Agencia estadounidense de Medios Globales (USAGM)” y aquí sí que RSF muestra su ideologización, porque estas agencias no han surgido espontáneamente de la sociedad, de las personas, sino que han sido creadas por el Estado de manera coactiva, solventadas por los impuestos que el Gobierno exige a los ciudadanos coactivamente (respaldado en su monopolio de la violencia).

Por su parte, The Heritage Foundation (THF) también está ideologizada. Por ejemplo, en su índice de Libertad Económica evalúa como positivo cuánto más estricto sea el Estado en cuanto a leyes de “propiedad intelectual”, en otras palabras, cuanto más el Estado reprima a quienes llegaron tarde a la oficina de patentes, dicen que hay más “libertad” lo que obviamente es una incongruencia con lo que dice la ciencia: libertad es la ausencia de coacción (violencia) sobre las personas.

Aun así, teniendo en cuenta la ideologización de ambas instituciones y el hecho de que estas mediciones nunca son muy precisas, los mapas por ellos elaborados (RSF, THF) muestran a grandes rasgos algo que no se puede disimular, donde hay más libertad económica, hay más libertad de prensa, o lo que es lo mismo, donde hay más libertad, precisamente, hay más libertad, valga la redundancia y más paz. China, Cuba, Venezuela, Argelia, Irán, Sudán, etc. están en rojo en ambos mapas, prácticamente toda Europa en amarillo y los países escandinavos en verde.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

En X @alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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