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El estado del estado (77): La verdad (II)
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El estado del estado (77): La verdad (II)

Por Carlos González
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bergidahotmailes/7/7/15
martes 29 de diciembre de 2020, 07:00h

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Yony, nuestro estudioso visitante, está al tanto de los máximos desarrollos que sobre la Filosofía, y el conocimiento tanto teórico como práctico, se ha conseguido por los mejores pensadores y científicos humanos. Por ello ha leído la obra de Ludwig Wittgenstein, y otros pensadores, y conoce la ya famosa afirmación, “No existen los hechos, solo hay percepciones”.

Este es el preludio para darle una vuelta a algo que debe ser plenamente conocido por la intelectualidad, la aceptación plena de que esa “Verdad” que estamos persiguiendo tiene mucho de percepción subjetiva. Los seres humanos, tanto de forma individual, como desde el grupo, lo importante es que adecúan su conducta y adoptan comportamientos, y lo que es peor, así los juzgan en ellos y en los otros, no en base a “La Verdad”, sino a la percepción que ellos tengan de la Verdad. Todo el actuar humano es un actuar… “Subjetivo”.

Por eso cualquier pensador, y más si aspira a ser científico, ha de introducir en sus variables para analizar cualquier conducta o actuar humano, que es cierto que los hechos “Objetivos” están ahí, e, independientemente de la percepción que algún individuo o un grupo posea, van a seguir ahí, pero no es menos cierto que esa persona, o ese grupo, no va a reaccionar en función al hecho objetivo sino a la “Creencia” que tenga respecto a ese hecho. Don quijote actuó en función a su creencia, aunque era muy claro, y así le gritaba Sancho, que era un simple molino de viento, y no gigantes, lo que tenía delante.

Así, puede que no importe en absoluto que los dioses, o Dios individual alguno, exista o no, lo que importa es que alguien, o un grupo poderoso cree en ese Dios, y en base a sus creencias e imaginaciones es capaz de cometer las más atroces tropelías, y lo que es peor, declararlas impunes y aún justas y adecuadas, y también capaz de llevar a cabo las más maravillosas heroicidades dando incluso su vida por salvar a otros.

Puede que la vida eterna exista o no, pero en base a su creencia los faraones esclavizaron a millones de personas y crearon una cultura y un sistema económico, pero también en base a esa aspiración de los inconscientes deseos humanos de no perecer nunca, se han construido catedrales que, se tengan o no creencias religiosas, encogen el corazón a cualquier humano al contemplar tanta armonía y belleza.

Yony nos dice que debemos ser conscientes que es cierto que existe “La verdad”, pero que la visión de la misma es subjetiva al individuo y a los grupos sociales que formamos. Cualquier científico serio no puede dejar de lado el componente de que en el actuar humano y en todo el desarrollo cultural de la Especie Humana, hasta este momento, no ha sido tanto cuál es la posible verdad objetiva, sino la percepción que dichos humanos tenían, porque en base a ella llevaron a cabo todas sus conductas.

Ya nos ha explicado nuestro visitante que la vida que vivimos es una cuestión permanente de “Equilibrio”. Ahora dicho equilibrio se ha de producir constantemente es que es indudable que el Sol va a salir mañana por la mañana a una hora prefijada, totalmente independiente de que los Egipcios creyesen que el Dios Ra debía bajar al inframundo y obligar a al astro rey a volver por la mañana, o de que la Iglesia Católica juzgase a varios, e incluso dispusiese de su vida, por afirmar que dicho Sol no giraba alrededor de la tierra, pero no es menos cierto que las leyes del faraón obligaron a todos, y los que perdieron la vida por afirmar la verdad respecto a la órbita terrestre no van a volver. El equilibrio es saber que la verdad objetiva es incontrovertible, pero el actuar humano, y todas las leyes que se dicten desde los órganos legislativos, con buena o mala fe, se hará en base a la percepción subjetiva que de esa verdad objetiva dispongan los seres humanos.

Intentar trabajar en ese equilibrio es en el que nos quiere introducir Yony. Porque del grado de desarrollo que tengamos en ese orden. El juego de los hechos objetivos y la visión que nosotros, los otros, o el grupo más poderoso disponga sobre esos hechos, va a condicionar, dirigir y resumir, todo el comportamiento humano, tanto individual, como grupal.

Para terminar, el consejo de nuestro visitante es muy claro, “Preocúpate de lo que haya en tu cabeza, de los conocimientos objetivos y contrastados de los que dispongas, y en las creencias que anides en tu corazón, resumiendo, en la visión general que tengas del exterior, porque en base a la misma vas a tomar todas tus decisiones

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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