Tengo 77 años, viví durante 27 en el tardo franquismo y aunque me tocó la parte menos dura lo sufrí en propias carnes. Sé lo que es vivir bajo la dictadura y la represión.
Ha pasado el super domingo electoral en Europa con una sensación más amarga que dulce, aunque con algo de alivio una vez superado el susto de Rumanía.
Esta vez va en serio, el peligro es real, muy real y no podemos ni debemos pasar de él. ¡Hay que reaccionar ya!
Escribo esta reflexión en el final de un año 2024 que ha sido especialmente negro, en lo político, social, meteorológico, aquí y allí. Solo el aspecto económico en nuestro país se ha librado de ese tono oscuro.
Comenzamos un nuevo curso, pero con desavenencias y argumentos viejos.
Pasado ya el 9-J el panorama de Europa parece desolador en especial el centro, salvándose del tsunami de extrema derecha tanto el norte, Finlandia, Suecia y Dinamarca, como la excepción ibérica, España y Portugal.
Una cosa está clara, y es que Pedro Sánchez es un hábil político, ¿o podemos dar otra explicación?
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Los expertos aseguran que si otra persona o grupo de personas comete un error podemos llegar a sentir vergüenza ajena, ya que basta con que consideremos que esa conducta es digna de avergonzar para sentirla. Se trata de una emoción empática, ya que nos ponemos en la piel de la otra persona.
Ha sido incluso menos de lo esperado. El Donald Trump chulesco y altivo de hace apenas unos días, ha sucumbido en apenas un round y el 9 de Abril de 2025 pasará a la historia como el día que un idiota, en el sentido griego y también en el castizo, dio su brazo a torcer.
En este 2025 que acabamos de iniciar se cumplen 50 años de la muerte del dictador Franco, que aterrorizó a sangre y fuego nuestro país durante décadas.
Con un Partido Popular echado al monte, desbocado, una extrema derecha, incluida la que convive en el seno de ese partido, que sigue sin ningún pudor lanzando bulos, mentiras, difamaciones, e insultos, con algunos estamentos de la justicia haciéndoles el juego sucio y ante la inacción de una izquierda perpleja, en algún momento se debe gritar alto y fuerte; ¡basta ya!
Las Elecciones al Parlamento Europeo del pasado 9 de junio contaban con varios elementos a considerar, tanto por la campaña electoral que, como de costumbre, se desarrolló en clave nacional; como en relación a los resultados y la correlación de fuerzas que éstos generasen ante un cierre de ciclo electoral.
El próximo domingo se celebran las importantes elecciones en Galicia, que suponen el pistoletazo a un año repleto de ellas. Después vendrán las de Euskadi, el 6 de junio las europeas y quizás antes de terminar el año las catalanas.
Acaban de pasar las elecciones municipales, forales y autonómicas en una parte de nuestro país con un nefasto resultado para este sector.
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