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OPINIÓN

Covid-19: Nueva realidad

Jorge Molina Sanz | Miércoles 10 de junio de 2020
Algunas pinceladas sobre algunos cambios que se intuyen para el futuro.

Esta mañana nos acompañaba una amiga que, nada más sorber el café, nos interroga:

—No paramos de escuchar que vamos hacia la «nueva normalidad» y se comenta que asistiremos a cambios que vienen para quedarse entre nosotros ¿Cómo pensáis que va a ser la nueva normalidad?

Nuestra joven profesora plantea una cuestión:

—¿Qué es eso de la «nueva normalidad»? El concepto de normalidad según la RAE es la condición de lo normal, por lo que estamos o no estamos en la normalidad. Además, mucho de lo que estamos viviendo no es normal, eso es una falacia propagandística. Más bien podríamos hablar de «nueva realidad», que es a lo que nos enfrentamos.

Entre risas el marino interviene:

—Interesante lo semántico, pero contestando a tu pregunta, no tengo una bola de cristal para predecir en que nos va a cambiar la vida, en lo social, lo profesional o lo económico. Hacer predicciones es complejo, pero vislumbramos algunas cosas, porque este periodo de confinamiento ha contribuido a cambiar algunos hábitos; unos provisionales, pero otros pueden ser permanentes.

No olvidemos que todavía tenemos limitaciones que nos hacen calibrar las cosas desde una óptica especial, aunque el ser humano tiene una gran capacidad para superar los hechos más dramáticos, y lo que ahora vemos como insalvable, pasado un corto periodo de tiempo, lo pasamos al hipocampo de nuestro cerebro y acaba en el olvido o como un recuerdo.

Sin remontarnos a épocas lejanas, tenemos hechos cercanos, que en aquellos momentos parecían que iban a cambiar el mundo. Dentro de este siglo, en el 2001 vivimos la explosión de la burbuja de las punto.com y el fatídico ataque del 11 de septiembre a las Torres Gemelas en Nueva York. Revisando la prensa de aquellas fechas parecería que el mundo se acababa; o la crisis económico-financiera del 2008 que empobreció a medio planeta y, en España, vimos cómo cada día se cerraban empresas y el para crecía escandalosamente. Cada día era peor que el anterior y creíamos que aquello no iba a tener fin, parecía que el suelo se había abierto debajo de nuestros pies y que íbamos a llegar a los infiernos, pero recuperamos el optimismo y lo pasamos al olvido, porque no se explica que volvamos a cometer errores parecidos.

La amiga retoma la conversación:

—Creo que en el mundo laboral se van a producir algunos cambios. La experiencia del teletrabajo, antes solo reducido a ámbitos muy específicos, se va a imponer en mayor medida. Si ya había una corriente para que los espacios de trabajo fueran más abiertos y flexibles, más enfocados al coworking. Ahora con el distanciamiento social podemos asistir a la restructuración de las oficinas.

La digitalización se va a imponer a pasos muy acelerados, lo que favorece el teletrabajo y las relaciones con proveedores y clientes mediante nuevas fórmulas. Se habla de que más de un 50% de las empresas optarán por un modelo mixto. Acelerándose el concepto de cumplimiento de objetivos y resultados sobre el «fichar» y la permanencia en el centro de trabajo, salvo que —una vez más—, se empiece a legislar y encorsetar.

Siguió la joven profesora:

—Se prevé un incremento del 20% del ecommerce. La compras online se han incrementado durante este periodo. Se intuye que se va a acelerar su desarrollo con herramientas que lo haga más sencillo y ágil, sumado a nuevas estrategias de comunicación y marketing digital. Esto supone un gran reto para el comercio tradicional, especialmente para las pymes, porque les obligará a analizar su modelo de negocio y cuál es el valor que aportan.

Antes del covid-19 nos movíamos en unos escenarios diferentes, pero esto a acelerado muchos cambios, que influirán en el modo de relacionarse y comunicarse entre empresas y clientes. En muchos sectores todo estos cambios van a ser una constante.

Estos cambios, en algunos casos, no se van a producir de la noche a la mañana, pero se van a ir acelerando e imponiendo, porque suponen un ahorro de costes, mejoran el rendimiento o porque pueden ayudar a abrirnos a otros mercados.

La amiga indicó:

—El uso de las videoconferencias no solo ha demostrado que se puede prescindir de muchos viajes o desplazamientos para mantener reuniones de trabajo entre colegas, proveedores o clientes. Aunque también ha servido para acelerar y profundizar en la formación online; y no solo en los cursos no reglados, sino que estamos viendo un importante incremento de la oferta universitaria.

Es evidente que todo lo relacionado con la digitalización e internet va a tener un gran desarrollo que afectará a sectores muy diferentes y dispersos que se van a interrelacionar, seguiremos viendo cambios en temas como la logística, la ciberseguridad o la sanidad

Nuestro marino dice:

—Todo lo que decís me parece importante, aunque quisiera introducir otro aspecto. Por la experiencia vivida, con problemas de abastecimiento de material sanitario y la dependencia casi exclusiva del mercado chino ¿no sería necesario recapacitar sobre la conveniencia de favorecer nuestra industria local? Tanta deslocalización nos hace muy vulnerables y dependientes. Aunque los economistas neoliberales abominen del proteccionismo y aunque entre en conflicto con la globalización, a lo mejor esto no tiene que ser un espejismo.

Casi al unísono nuestras amigas comentan:

—En esto, como siempre, se impondrá la realidad del mercado. Los departamentos de compra y logística de empresas y organismos oficiales buscarán las ofertas más económicas, prescindiendo de estos sentimientos localistas.

El marino preguntó:

—¿Es la nueva realidad o cómo lo vemos en la aldea?

jorgemolina0212@gmail.com

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