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OPINIÓN

Comprender el mundo (IX): Las élites

Carlos González | Lunes 20 de agosto de 2018
Al analizar desde fuera con un estudio riguroso los animales de grupo, observamos en todos ellos que al lado del líder siempre existen varios machos o hembras –tal es el caso de las elefantas- que sustentan al grupo y ejercen un liderazgo claro sobre los demás.

A este grupo le llamamos élites. Con el desarrollo de los grandes grupos culturales es fácil apreciar estas élites que son las que dan vida a dicha cultura. El Líder político o ideológico de ese grupo siempre surge de entre estas élites. Estas le nombran y le sustentan.

Basta analizar a Roma y veremos como sus familias de la élite formaban el Senado y los grandes generalatos. Ellas la crearon y sustentaron durante mil años. Cuando sucumbe el Zar de todas las Rusias lo hace con su clara élite al lado, y férreamente detrás de Él. Huelga hablar de los Grandes de España, de los Pares de Francia o de los Lores Británicos. Incluso el Comunismo nos enseñó claramente quienes y cuáles eran sus élites intelectuales, políticas o militares. Estas eran fácilmente identificables y con sustento real del régimen.

Las élites siempre son los mejores de ese grupo, es fácil confundirles con la llamada Aristocracia. Si usamos un término real de aristócrata –Según los griegos Aristos eran los mejores- vemos que son lo mismo. Lo que ocurre es que el término aristocracia puede dar lugar a confusiones, porque se me alegará de contrario que esas viejas aristocracias muchas veces son las más corruptas y no ejercen valor de élite alguno, sino más bien dan asco. Y no les falta razón. Pero también vemos que precisamente el que esos aristócratas sean decadentes, ineficientes y faltos de valor, es lo que hace que ese grupo social caiga y desaparezca. Los que destronen a estas serán las nuevas élites que nombrarán a su nuevo líder y pasarán a ocupar el lugar de los viejos aristócratas, luego nos demuestra que: Son las élites la columna vertebral y el sistema óseo de cualquier grupo social organizado.

Las características fundamentales de las élites podemos decir que son las siguientes:

  • Son los mejores de ese grupo social. Cuando se trata de fuerza son los más fuertes, cuando de riqueza los más ricos, cuando de inteligencia los más inteligentes. Casi siempre en todos los casos los más capaces.
  • Tratan de ejercer un control sobre todo el grupo al que consideran suyo. De su propiedad o dominio.
  • Apoyan al líder siempre hasta la muerte porque es uno de los suyos. Si no satisface sus deseos o aspiraciones lo sustituyen y nombran otro de entre ellos, o ponen un títere que convenga en ese momento.
  • Se consideran los responsables del mantenimiento del grupo y son los primeros en combatir a muerte por defenderlo o mantenerlo unido.
  • Como suelen ser los mejores, siempre ostentan antes o después las riquezas del grupo, esta situación les proporcionas los medios para formar a sus vástagos para que se perpetúen como los mejores y sean de nuevo las élites.
  • Son los guardianes de los conocimientos de todo tipo que da vida a esa cultura. También son los guardianes de la fe, o de la inteligencia. Están agrupados en cuanto a las ideas o creencias y no suelen mostrar públicamente fisuras aparentes.

Mientras estas élites se mantienen firmes y disponen de una defensa férrea de su cultura esta se expande y desarrolla, cuando estas élites flaquean esa cultura entra en decadencia y es derrotada y suprimida. Podemos afirmar equivocándonos en poco que hay dos fases claras y diferenciadas en el nacimiento y desarrollo de las élites: Fase creativa o constructiva.- Cuando se crea una nación estado o imperio: Hay que luchar sin descanso, se cree en la idea a pies juntillas y se dan los esfuerzos motivados casi solamente por la ilusión o la ideología. La Fase Extractiva: Esas élites ya han alcanzado la mayoría de sus objetivos. Ahora se dedican a explotar y exprimir a sus súbditos y son decadentes e injustas. Ejemplo de estas, los aristócratas Rusos y la familia del Zar, o los obispos o cardenales de la Iglesia Católica. Ejemplo de los primeros, las Grandes familias de la República Romana o los industriales norteamericanos del Siglo XIX y parte del XX.

Son a su vez el modelo de imitación de cualquier joven miembro de ese grupo. Tanto las hembras como los machos quieren buscar su modelo en esas personas que son para ellos élites y tratan de alcanzarles algún día. Piénsese en la influencia que grandes deportistas ejercen hoy día sobre los jóvenes.

Basta con que estudiemos las élites de un grupo social para que sepamos mucho acerca de este. Ellas representan las características fundamentales de ese grupo. Piénsese en los mecanismos de formación de los miembros pertenecientes a esas élites. De esa forma veremos a los de Harvard, los de Eton, la Escuela de Administración Francesa o cualquier otro en todo tiempo y lugar. Véase los más de mil quinientos años en los cuales la Iglesia Católica ha formado a sus élites y como esta aún sigue manteniéndose en el poder del desarrollo social de occidente.

Cuando esas élites creen lo que están haciendo, propagan sin fisuras sus aspiraciones, ideas o creencias, y con su ejemplo arrastran al resto de administrados, esos grupos se expanden y triunfan. Cuando terminan sus aspiraciones, se apoltronan y flaquean, convierten en decadente a esa cultura, civilización, o grupo social organizado, y dependiendo de varios factores exteriores, ese grupo durará más o menos, pero ya está en fase de descomposición y destrucción.

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