El fallecimiento del expresidente es "inminente". Visiblemente emocionado su hijo, Adolfo Suárez Illana, ha comparecido ante los medios para anunciar así el desenlace de la crítica enfermedad que padece su padre desde hace once años.
"El horizonte que nos planteamos no supera las 48 horas", ha dicho Suárez Illana entre lágrimas desde el salón de actos de la clínica Cemtro de Madrid. Allí, el que fue el presidente de la Transición, con 81 años y enfermo de Alzheimer, ingresó el lunes a causa de una neumonía que, pese a haber mejorado en las últimas horas, no ha conseguido hacer frente a la grave enfermedad neurológica que padece.
El hijo del expresidente, según ha informado durante la rueda de prensa, ha hablado con el rey y con Mariano Rajoy a primera hora del día para comunicarles el "avance" de la enfermedad y las últimas previsiones.
Suárez Illana, no obstante, ha explicado que la familia lleva preparándose para este momento once años y que su padre ha recibido ya la extremaunción y "está en paz". "Le vamos a apoyar médicamente para que no sufra", ha asegurado ante una sala repleta de cámaras e informadores.
Pese a la dificultad del momento, Suárez Illana ha afirmado que "en la enfermedad también hay alegría" y ha contado ante la prensa que estos dos últimos días para el expresidente "han sido felices, rodeado de sus hijos, sobrinos y hermanos". "Nos ha regalado más sonrisas que en los últimos 5 años".
Tras pronunciar algunas palabras de agradecimiento al monarca y al "papel único" en la Historia de España que protagonizó junto a su padre, Adolfo Suárez Illana ha abandonado la sala llorando, entre los aplausos de los presentes y del brazo de su amigo, el periodista José María García.