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NACIONAL

ETA podría escindirse y volver a atacar

Martes 16 de septiembre de 2014

Un fiscal desata la polémica al afirmar durante un juicio a un etarra que no se pueden desvelar la identidad de los testigos protegidos porque ETA podría escindirse en una rama radical o volver a las armas.



La vuelta de ETA a las armas o una posible escisión de radicales de la banda disconformes con la situación actual de bloqueo del proceso de paz es una hipótesis. Por ahora, nada más.

El Ministerio del Interior ha rechazado lo dicho durante un juicio por el fiscal la Audiencia Nacional Carlos Bautista donde ha afirmado que el Ministerio de Jorge Fernández Díaz dispondría de informes que alertan sobre un posible regreso de ETA a las armas o de una escisión radicalizada.

Ni la Policía ni la Guardia Civil han trasladado al ministro informes en los que concluyan “explícitamente” que la banda (que ordenó el cese de sus actividades en octubre de 2011) vaya a volver a las armas tras un cisma.

No obstante, no niegan que su retorno a las armas sí haya sido barajeado en los análisis periódicos sobre el estado de la organización terrorista que elabora la Comisaría General de Información de la Policía. Una hipótesis de la que discrepan la Guardia Civil y, sobre todo, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Carlos Bautista aseguró durante el juicio por amenazas terroristas a Josetxo Ibazeta, el ya ex asesor del alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre, de Bildu, que estaba siendo juzgado por haber gritado “Gora ETA militarra” a dos hinchas de la selección española de fútbol, el pasado 1 de julio de 2012, mientras hacía con la mano el gesto de ponerles una pistola en la sien.

La defensa de Ibazeta había solicitado al tribunal que facilitase la identidad de los tres testigos protegidos del juicio, alegando que no concurría “ningún riesgo” para ellos. Bautista dijo entonces que, desde que ocurrieron los hechos, las “circunstancias” han cambiado. “Los informes que actualmente maneja el Ministerio del Interior son que esa fase de bloqueo [del proceso de paz tras el adiós al terrorismo de ETA] va a llevar a una ruptura o a una escisión y a una vuelta a la actividad armada”.

“Lo que se resalta en este último manifiesto o comunicado de la organización terrorista”, continúo argumentando Bautista, “es que estamos ante un proceso bilateral que está orientado a cesiones mutuas y que en caso de que no haya cesiones mutuas se producirá una fase de bloqueo, que es en la que estamos ahora. Así lo ha reconocido la organización terrorista. Y los informes que actualmente maneja el Ministerio del Interior son que esa fase de bloqueo va a llevar a una ruptura o a una escisión y a una vuelta a la actividad armada”.

Pocas horas después de estas afirmaciones, el Ministerio del Interior, a través de fuentes de la lucha antiterrorista, afirmaba “no contar” con ningún informe de las fuerzas de seguridad que concluya, “de forma taxativa, que ETA va a volver a atentar” o que se esté fraguando una escisión radicalizada. Ni la Policía ni la Guardia Civil han trasladado al ministro Jorge Fernández Díaz informes que concluyan explícitamente que la organización terrorista va a volver a las armas tras una ruptura de parte de sus miembros, decían estas mismas fuentes.

La escisión violenta es una posibilidad que se había barajeado en los informes elaborados en abril pasado por las distintas unidades que luchan contra el terrorismo etarra. Pero sus conclusiones sobre el estado de ETA fueron tan contradictorias que hasta el propio Mariano Rajoy tuvo que llamar a capítulo a la cúpula antiterrorista para que le explicara sus discrepancias.

El CNI está “casi convencido” de que ETA está definitivamente acabada y nunca volverá; la Guardia Civil, sin embargo, ha comprobado que la actividad en Francia continúa y, aunque no descarta la posibilidad de un regreso, considera que está muy tocada.

La Comisaría General de Información, no es tan optimista y en un informe pesimista, escribió: “Preocupa que los sectores más radicales de ETA puedan tratar de retomar las actividades terroristas si fallaran en la consecución de sus objetivos políticos”. Es decir, sostuvo la misma tesis que utilizó ayer en el juicio el fiscal Carlos Bautista.

La tesis policial, que rechaza incluso la izquierda abertzale, se ha visto más tarde reforzada tras el comunicado de la banda del pasado 26 de marzo (aunque con fecha del 17 del mismo mes), donde la banda terrorista se quejaba de que “la disolución del espacio de diálogo [la expulsión de Oslo de la comisión negociadora de ETA] constituye un paso atrás muy claro y traerá consecuencias negativas, que dificultan y retrasan la resolución del conflicto”. El comunicado, tras la amenaza, concluía así: “No nos rendiremos ante las dificultades, porque EH (Euskal Herria) merece y necesita la paz y la libertad”.

En cualquier caso, los expertos antiterroristas, siempre que les preguntan sobre la situación de ETA, contestan al unísono: “Ellos aún no se han disuelto, no han entregado las armas y siguen operativos; débiles, pero operativos”.

Todos sabemos que ha habido una declaración de suspensión de la violencia, pero al mismo tiempo se comprueba periódicamente que aún tienen armas. Por eso, la acción de la policía y de la justicia debe continuar. En las detenciones de las últimas semanas hemos constatado que ETA posee todavía grupos e individuos y armas en suelo francés.


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