Tras seis meses de negociaciones entre el gobierno de Santos y las FARC para acabar con el conflicto de 50 años, los grupos negociadores anuncian un primer acuerdo centrado en el desarrollo rural.
En un comunicado conjunto titulado Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma rural integral, leído en La Habana este domingo, las dos partes anunciaron que los acuerdos versan sobre programas de desarrollo con enfoque territorial, infraestructura y adecuación de tierras, desarrollo social (salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza), estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa. También está incluida la asistencia técnica, subsidios, créditos, generación de ingresos, mercadeo, formación laboral, políticas alimentarias y nutricionales.
El presidente Santos festejó este primer acuerdo en su cuenta de Twitter: “Celebramos, de veras, este paso fundamental en La Habana hacia un pleno acuerdo para poner fin a medio siglo de conflicto”, escribió. Por su parte, De la Calle lo calificó de histórico ya que “permite transformar de forma radical la realidad rural de Colombia” y aclaró que todo esto se hará con “pleno respeto por la propiedad privada y el Estado de Derecho. Los propietarios legales nada tienen que temer”.
Desde 1985 no se había llegado tan lejos en los intentos por alcanzar la paz, lo que confirmaría las palabras de los jefes guerrilleros Pablo Catatumbo e Iván Márquez, de que tienen disposición para avanzar y están comprometidos en llegar al fin del conflicto. Tras los acuerdos en el tema agrario el proceso se centrará a partir del 11 de junio en discutir la participación política de las FARC una vez que ésta se desmovilice.
“Lo que hemos convenido en este acuerdo será el inicio de trasformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia. Está centrado en la gente, el pequeño productor, el acceso y distribución de tierras, la lucha contra la pobreza, el estímulo a la producción agropecuaria y la reactivación de la economía del campo”, dice un aparte de este comunicado que fue leído en el Centro de Convenciones de La Habana, donde se lleva negociando desde el pasado 19 de noviembre bajo el auspicio de Cuba, Noruega, Venezuela y Chile.
El acuerdo, que supone dejar acordado uno de los seis bloques que se tienen que tratar, también pretende que “el mayor número de habitantes del campo sin tierra o con tierra insuficiente, puedan acceder a ella” dicen al tiempo que anuncian que se creará un Fondo de Tierras para la Paz y que el Gobierno titulará progresivamente todos los predios que ocupan o poseen los campesinos en Colombia.
Los negociadores aclararon que este acuerdo sobre el tema agrario, como pasa con el resto de puntos, sólo se implementará si se logra un consenso total sobre todos los puntos de la agenda. El jefe de la delegación del Gobierno, Humberto de la Calle, se pronunció después de leerse el comunicado: "Una vez que tengamos ese documento final -y ojalá que así ocurra- será sometido a la ratificación de los ciudadanos, por medio de un mecanismo de refrendación popular. Serán los colombianos en última instancia los que digan si quieren o no este acuerdo”.
Pese a esto, ayer fue un día histórico para Colombia porque, después de la última negociación de paz rota en 2001, hay por fin avances concretos sobre el fin del conflicto y el optimismo vuelve, tras semanas de preocupación por la lentitud con la que se está llevando a cabo.