Las tecnologías de la información y comunicación (TICs) facilitan el acceso de los pacientes a los tratamientos para el dolor crónico y se están mostrando como alternativas fundamentales para avanzar en el estudio y tratamiento de los casos.
Durante el Congreso también se le ha querido dar voz a los pacientes a través de sus asociaciones en la mesa debate “La otra cara del dolor: ¿qué piensan y opinan los pacientes y las asociaciones que los representan?”. Todos han coincidido al afirmar que el dolor es una enfermedad invisible que se sufre en silencio. Consideran imprescindible que las asociaciones sean escuchadas para poder transmitir a la sociedad la realidad de este problema. Por eso, han agradecido que la SED les haya brindado, por primera vez, la oportunidad de compartir su realidad con un público experto. Independientemente de la patología que tenga cada paciente, coinciden en que el dolor provoca soledad y cambios en uno mismo y en el entorno más cercano, la familia, lo han llegado a describir como “un ocupa de tu cuerpo que sabes que no se va a marchar y tienes que aprender a convivir con él”. A pesar de que todavía queda mucho por mejorar, los pacientes se sienten “cada día más arropados, escuchados y comprendidos y aliviados por los profesionales de las unidades de dolor, que les tratan con empatía y facilitan así el buen entendimiento de la enfermedad y su tratamiento”, para ellos, las Unidades de Dolor son “un lugar de esperanza al que llegamos después de un largo peregrinaje por diferentes especialidades”.
La doctora Concha Pérez, vocal de Comunicación de la SED, dice de los pacientes que “son la razón de ser de la sociedad científica, por lo que resultaba necesario escucharles en este congreso: los profesionales tenemos que sensibilizarnos con ellos y ayudarles en todo lo que sea posible”. En este sentido, la experta considera imprescindible que exista una buena comunicación con los pacientes: “han de saber en todo momento que es muy difícil curar por completo su enfermedad, aunque desde las unidades del dolor vamos a trabajar para poder aliviarla todo lo posible y mejorar su calidad de vida”. Una vez que los pacientes son conscientes de esta realidad, lo que buscan en las Unidades de Dolor es “una esperanza de futuro que nos ayude a hacer nuestro día a día más fácil y que nos permita comprender mejor qué es lo que nos pasa”.
La nueva Junta Directiva de la SED está llevando a cabo diferentes iniciativas para que sus pacientes se sientan más acogidos e informados. En este contexto, se está trabajando en la creación de un espacio propio para este colectivo en la página web de la sociedad científica (www.sedolor.es), donde se difundirán los datos del Observatorio del Dolor y se crearán aulas de pacientes, entre otras cosas. La SED cree que estas iniciativas permitirán informar y unir a los diferentes pacientes y distintas asociaciones de pacientes con patologías distintas que cursan con dolor crónico. “De esta manera, sería más sencillo transmitir los mensajes a la población y poder llevar a cabo diversas iniciativas encaminadas a la sensibilización de la sociedad y un conocimiento mayor de esta epidemia silenciosa”.
Salud mental y dolor crónico
“Hoy en día sabemos que el dolor crónico y la depresión pueden compartir mecanismos neurobiológicos”, ha apuntado el profesor Juan Antonio Micó, investigador del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) y director de la Cátedra Externa del Dolor Fundación Grünenthal-Universidad de Cádiz, durante su intervención como moderador en la mesa debate “Salud mental y dolor crónico. Un tándem difícil de romper”, celebrada en el marco del X Congreso Nacional de la Sociedad Española del Dolor (SED). Según este experto, “hay suficiente evidencia científica de que ambos procesos se pueden asociar, por lo que es necesario atajarlos en su conjunto”. Los profesionales de la salud mental “deben trabajar en estrecha colaboración con el resto de especialistas implicados en el abordaje del dolor. Es bueno para el paciente y para su entorno familiar y social”.
Distintos estudios demuestran que los tratamientos multidisciplinares son entre 12 y 25 veces más efectivos y eficientes que las intervenciones médicas habituales, según expone el doctor Jordi Miró, catedrático de Psicología de la Salud y director de la Unidad para el Estudio del Dolor – ALGOS de la Universitat Rovira i Virgili. En lo que al aspecto psicológico se refiere, “los tratamientos cognitivo-conductuales son los que han mostrado una mayor eficacia”, afirma. En este ámbito, las tecnologías de la información y comunicación, y más concretamente las aplicaciones móviles, “constituyen una opción a tener muy en cuenta para administrar el tratamiento en la medida en que éste se hace más accesible a los pacientes, que pueden elegir el sitio, la hora y el ritmo del mismo”. Además, “la evolución se puede seguir en tiempo real”.
Por su parte, el doctor Pedro Montoya, catedrático de Psicobiología en la Universidad de Islas Baleares, ha dicho del dolor que “es un comportamiento complejo que emerge de una red cerebral también compleja”, durante su ponencia titulada “Modulación afectiva del proceso cerebral en pacientes con dolor crónico”. Es por esta razón que “la persistencia del dolor a lo largo del tiempo suele asociarse con significativas deficiencias estructurales y funcionales en el cerebro”, añade. Como principal conclusión, el experto apunta que “un método efectivo para el abordaje del dolor crónico debe incluir técnicas que mejoren la dinámica de la actividad cerebral”.