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OPINIÓN

¿Malvinas?, no en mi nombre, ¡VLLC!

(Foto: Cibeles AI).

Por Alejandro A. Tagliavini

Alejandro A. Tagliavini | Lunes 07 de septiembre de 2026
La palabra “patria” proviene del latín, patrĭa que significa la "tierra de los padres". De modo que el amor a la patria no solo es natural, sino que es sano desde que es el lugar, físico y/o espiritual, de los padres, de la familia y, al menos, de la infancia sino de toda la vida. Por el contrario, no amar la patria podría ser un problema sicológico importante.

Ahora, hete aquí que ninguno de nosotros, los argentinos, tenemos nuestros padres -ni siquiera abuelos o bisabuelos- en el archipiélago de las islas Malvinas o Falkland, como prefiera llamarlas cada uno en uso de su libertad. De modo que no es patria para ningún argentino, más allá de la propaganda interesada del Estado y de sus amos, los políticos, que se verían beneficiados incorporando estas islas dado que sumarían más tierras y súbditos a quienes cobrarles impuestos.

“La causa Malvinas” entre los ciudadanos comunes no es más que fanatismo, “patrioterismo” alentado desde el Estado y su fuerte capacidad de propaganda empezando por los “planes de estudio” -auténticos lavados de cerebro- impuestos coactivamente por los burócratas a todos los niños en las escuelas y propagado, también, por las FF.AA. que, como parte del Estado, se benefician cuanto más grande es el territorio que pueden abarcar.

Qué beneficios podría traer esta incorporación al ciudadano común. Ninguno. El gobierno, astutamente utilizando los métodos más clásicos de la demagogia habla de “nuestros recursos”. Claro, por caso, el petróleo allí existente podría tributar importantes impuestos a los políticos, pero al ciudadano común lo mismo le beneficia si ese petróleo es volcado con eficiencia al mercado ya sea que se explote bajo jurisdicción británica o argentina, aunque, visto la historia reciente, hasta quizás sea más eficiente bajo la europea.

Sí es cierto que estas islas están mucho más cerca de Argentina que del Reino Unido, de modo que sería razonable, natural que tuvieran vínculos físicos notoriamente más intensos con el continente americano. Pero, precisamente, la permanente vocación de crear conflictos y amenazas por parte del Estado sud americano es lo que provoca, no solo que estos vínculos prácticamente no existan, sino que, incluso inversores que nada tienen que ver ni con Gran Bretaña ni con estas islas, desestiman a la Argentina visto su eterna vocación de crear conflictos innecesarios y de sancionar a las empresas privadas que no se adapten a estos conflictos.

Como muchos argentinos, desde hace años, conozco a varios funcionarios del actual gobierno estatal y me consta que no son partidarios de la “causa Malvinas”. Entonces, por qué se han lanzado ahora en esta aventura. Muy probablemente para ganar votos ante la caída en el apoyo al actual gobierno como consecuencia de que la economía se hunde como resultado del aumento del peso del Estado en detrimento del sector productivo, sobre todo del ciudadano común ya que algunas corporaciones han sido arbitrariamente beneficiadas por el gobierno.

Solución de patas cortas. Si estos funcionarios lo hacen pensando que esto les ganará tiempo, demuestran que no se han dado cuenta de que el problema es precisamente su política estatista que, con el tiempo, empeorará. Por cierto, no es creíble que busquen ganar ese tiempo para establecer una política de libre mercado, sencillamente porque no lo hicieron cuando tuvieron la posibilidad -y necesidad- de hacerlo. Sí es creíble que solo estén buscando, inmoralmente, acrecentar su poder por el poder mismo.

Ciertamente, la solución a todo esto es, como siempre, la libertad. El gobierno de Milei tiene que dejar su descontrolado afán autoritario y respetar la libertad y propiedad privada de los kelpers (los nativos de las islas). Por otro lado, deben liberarse las fronteras del archipiélago de modo que cualquiera pueda viajar y establecerse, y entonces veremos cuántos argentinos quieren “hacer patria” allí y, si una vez establecidos, prefieren la históricamente caótica administración del Estado argentino o la del británico, o la independencia.

No hay mucho que pensar, en 2024 el ingreso per cápita anual en las islas fue de US$ 110.000 y en Argentina de US$ 14.898. Me parece que, en lugar de que este archipiélago sea argentino, Argentina debería ser de los kelpers.

Podría ocurrir que el Estado sud americano cometiera la insensatez de enviar a funcionarios a radicarse allí o subvencionara la estadía de argentinos -a costa de los impuestos y empobrecimiento de los ciudadanos comunes- en cuyo caso, el valor de las propiedades locales aumentaría fuertemente y, entonces, los kelpers podrían decidir si les conviene aceptar estos valores exagerados por sus propiedades y mudarse o seguir allí con una economía en fuerte expansión.

Anécdota final: VLLC, son las siglas de “Viva La Libertad Carajo”, el eslogan de Milei que, como toda frase prefabricada, marca aquello que se va a atacar y, por tanto, para disimular se intenta, de antemano, adueñarse del concepto para confundir al público.

Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

En X @alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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