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OPINIÓN

Los aranceles de Trump ignoran los beneficios de la libertad

(Foto: @WhiteHouse).
Alejandro A. Tagliavini | Miércoles 25 de febrero de 2026
Los nuevos aranceles comerciales globales del presidente estadounidense entraron en vigor a un nivel del 10% a la medianoche del martes 23 de febrero, después de que un fallo de la Corte Suprema anulara sus gravámenes, llamados "recíprocos", sosteniendo que, utilizar poderes económicos de emergencia para imponer recargos generalizados a países de todo el mundo, es ilegal.

Estos nuevos aranceles, que Trump está imponiendo bajo la Sección 122 de la Ley Comercial de 1974, solo estarán en vigor durante 150 días hasta que el Congreso decida sobre el asunto. Con exenciones sectoriales, entre ellas, la industria farmacéutica y los bienes que ingresan al país en el marco del acuerdo con México y Canadá. Pero, la Casa Blanca está trabajando en entregar una orden formal elevando la tasa al 15%.

Entre toda la confusión a la que nos tiene acostumbrados Trump, ahora la incertidumbre ha rodeado el camino a seguir para acuerdos específicos que su administración acordó con una variedad de socios comerciales. Trump, amenazante como siempre y agregando aún más asombro, ha confrontado con algunos países que supuestamente comienzan a reevaluar si estos acuerdos siguen vigentes, y les advirtió en una publicación en redes sociales que no "jueguen".

El siguiente gráfico del Financial Times muestra ganadores y perdedores, siendo Brasil el mayor “beneficiado” ya que, ahora con el 10%, se le reducen en casi 14 puntos los aranceles que se le aplicaban antes del dictamen de la Corte Suprema, y perdedores como el Reino Unido que “pierde”, le suben, 2%:

Mientras tanto, como si la confusión y el desorden ya no fueran suficientes, crece la incertidumbre sobre el destino de hasta USD 170.000 millones recaudados hasta ahora en concepto de aranceles. Empresas estadounidenses y varios estados gobernados por demócratas informaron que van a recurrir a la justicia para reclamar indemnizaciones.

Lo primero que queda claro de todo esto es el desorden que está provocando Trump y sus intervenciones en el mercado. Y, por cierto, como señala el prestigioso profesor Steve Hanke, su aprobación se ha hundido al 40%, con un 56% de desaprobación. “Trump está fracasando porque está chocando”, afirma Hanke y publica el siguiente gráfico de su universidad:

Como siempre, toda intervención estatal en el mercado es desordenadora desde el momento en que impide que el mercado se desarrolle en libertad, esto es, que se desarrolle naturalmente, espontáneamente. Como si los burócratas fueran capaces de superar a la naturaleza, o cómo si el cerebro de uno o varios burócratas fueran capaces de superar a los millones de pensantes que componen al mercado, que no son sino las personas de un territorio trabajando con sus mejores talentos y capacidades para progresar y ayudar a progresar a los suyos.

La liberalización de las importaciones desde la década del 80' fue algo que Trump critica duramente, sin embargo, con las políticas de Trump las cosas han empeorado. Por ejemplo, como señala el destacado economista Roman Sheremeta, desde que asumió la presidencia en enero de 2025, se perdieron 1.029.000 empleos no agrícolas, como muestra el siguiente gráfico que expone la “Revisión anual de referencia de las nóminas no agrícolas (en miles)”:

Mientras tanto, el gobierno estadounidense negocia desde 2025 nuevos tratados comerciales con países como Corea del Sur e India. Por otra parte, se prevé una negociación durante este año para el Tratado de Libre Comercio T-MEC con Canadá y México.

En cualquier caso, los acuerdos comerciales estatales bilaterales son una trampa que incluyen chicanas como fortalecer las leyes de copyright e, indirectamente, un endurecimiento de la “guerra contra las drogas” liderada por EE.UU. que, obviamente, le conviene a gran costo para el resto del mundo.

Steve Hanke asegura que el gobierno japonés se mantiene fiel al acuerdo comercial con EE.UU., mientras que el primer ministro de la India sabiamente no ha firmado un acuerdo comercial con el Tío Sam, al menos de momento. Y el resultado es el PIB indio sube mucho más que el japonés como muestra el siguiente gráfico:

Los países deben dejar el miedo a la libertad -aunque a los gobiernos y políticos no les convenga dados sus negociados- y liberar unilateralmente -sacar al Estado nacional- su comercio exterior, porque los aranceles perjudican a los ciudadanos del país que los aplica, son literalmente un impuesto para ellos.

Para ello, por cierto, es crucial la libertad de cambio de divisas ya que actúa como barrera ante la destrucción de la producción local. Es decir, garantiza que se produzca lo suficiente -las suficientes divisas- como para poder importar, así se equilibra y no se destruye la industria nacional en favor de lo importado, normalmente a costa del futuro.

Es decir, por ejemplo, si las divisas extranjeras están “abaratadas” por la intervención estatal, se importa en exceso destruyendo el trabajo en el país, lo que traerá una caída del PIB per cápita y, así, la gente tendrá hoy productos más baratos a costa de un menor poder adquisitivo en el futuro.

Si lo que se busca es aumentar la competitividad, lo que debe hacerse es bajar la presión fiscal, desregular y disminuir impuestos (directos, indirectos, inflación y tasas de interés manipuladas).

En el caso extremo del dumping, al contrario de lo que los industriales acomodaticios han hecho creer, se benefician los ciudadanos del país receptor ya que reciben productos más baratos y, con lo que se ahorran, pueden consumir otros aumentando su producción. En cambio, se perjudican los del emisor ya que tienen que pagar los subsidios de su bolsillo.

En fin, un caso particular es el de Argentina que está implementando un tratado de “libre comercio” excepcional con Trump. La verdadera intención de este tratado no es realmente una profunda liberación sino un atarse aún más a EE.UU.

A ver, el fortalecimiento del Estado por parte de Milei es insostenible en el tiempo, y lo está demostrando, ya que se hace a costa del sector privado que se achica y, por tanto, no puede depender de él, necesita ser salvado por otro Estado, el más poderoso, y por ello depende de Trump y no se interesa una liberación unilateral del mercado.

Por cierto, estos salvatajes de otros gobiernos tienen patas cortas porque sirven para incentivar a un Estado pesado, cada vez más quebrado, destruyendo al sector privado, ergo, siendo cada vez más dependientes de otros gobiernos que, por cierto, al llegar a cierto límite dejan de colaborar.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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