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ÁVILA PROVINCIA

El incendio de Navalazcruz ya es uno de los peores de la historia de España

La Voz de Ávila | Viernes 20 de agosto de 2021
El incendio de Navalacruz, en Ávila, es el 15º que sufrimos este verano, el más grave de todos y el cuarto más grave desde que hay registros en España.

Los incendios son cada vez más virulentos e inapagables por los dispositivos de extinción. El cambio climático y el abandono rural están detrás del incremento de los incendios de sexta generación. Además, precisamente este abandono y el cambio climático hacen de España uno de los países más vulnerables frente a la amenaza de estos superincendios.

Navalazcruz ya es uno de los peores incendios de nuestra historia

El incendio de Navalacruz (Ávila) es ya el peor incendio en lo que va de año en España y el cuarto más grave desde que hay registros, arrasando hasta el momento cerca de 20.000 hectáreas y con un perímetro exterior de unos 100 km.

El incendio de Ávila es el 15º gran incendio forestal (GIF) registrado este verano y el cuarto más grave de todos los siniestros en España desde que hay registros, tras el incendio de Cortes de Pallás en 2012, que calcinó 30.000 ha, el de Minas de RioTinto, en 2004, con 27.000 ha, y el incendio de Andilla, que acabó con 22.000 ha en 2012. Los datos apuntan a que podría ser aún peor, ya que todo apunta a que las hectáreas afectadas podrían rondar las 25.000.

La prevención y los usos tradicionales del suelo son la clave para evitar los peores impactos de los incendios. El cambio climático favorece las condiciones perfectas para alimentar a estos grandes incendios. El reciente informe del IPCC no deja dudas de que la crisis climática, inducida por el ser humano, está afectando al aumento de fenómenos extremos, como las olas de calor, que encienden la mecha de estos superincendios. Pero además, hay causas estructurales arrastradas tras décadas de abandono y ausencia de inversiones en el medio rural, como analiza el informe ‘Paisajes cortafuegos’, de WWF.

Los incendios se han convertido en una emergencia social. Por ello, desde WWF consideran que se debe apostar más en prevención y evolucionar de un modelo centrado en altas inversiones para avanzados dispositivos de extinción -que ignora los efectos del calentamiento global y la acumulación de combustibles-, a otro modelo que apueste por promover paisajes resilientes, vivos, rentables y mucho menos inflamables.

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