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OPINIÓN

Guerra sin fusiles

Jesús Antonio Fernández Olmedo | Miércoles 09 de junio de 2021
En algunos casos se podría visibilizar a un periodista y confundirlo con un espía o bien un secreta. Todo depende de la escuela en la que se hayan formado.

Y de los vínculos que tenga esta escuela tanto con las grandes cadenas así como estas con las organizaciones militares y el departamento estatal de seguridad nacional.

Y muchos de estos formados actuarán en televisores de importancia estatal asociados a su vez con el departamento de la Guerra.

Evidentemente, estos señores van a apoyar o justificar las guerras, las intervenciones, los ataques a otros lugares más indefensos cuando finalmente el objetivo es el dominio, la expropiación de nuevos territorios, el control de las materias primas de ese espacio y etc.

Hay medios de gran prestigio a nivel mundial y que son una propaganda fina que alienta al mantenimiento del complejo militar industrial.

Estos periodistas están al servicio de las agencias de seguridad nacional.

Son seguratas de la industria militar.

Esto no quiere decir que todos ellos sean espías potenciales, no , no es así.

Lo que ocurre es que existen síntomas muy claros de lo que hemos narrado.

Sucede que los periodistas con ideas o inclinaciones pacifistas, por ejemplo, son secretamente censurados para que no puedan acceder a estos puestos de gran influencia de las grandes cadenas mundiales.

Sin duda, se utilizan muchos departamentos universitarios como campos de reclutamiento.

Con lo cual, se interrumpe la libertad tanto de expresión como el derecho del público a saber.

Estos datos no son un buen augurio para unas democracias abiertas.

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