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OPINIÓN

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Jesús Antonio Fernández Olmedo | Sábado 15 de mayo de 2021
El Servilismo hoy a la Monarquía se hace evidente en la justificación de la "ayuda de existencia" al monarca emérito por parte del gobierno español. Este comportamiento es lacayuno.

Como si necesitara una ayuda económica, si no parece que caería en la indigencia.

Un referéndum para sacar a una institución decadente y parásita tendrá que venir de abajo hacia arriba, y no al revés, claramente.

Hay encuentros y manifestaciones pacíficas por muchos lados y en diversas ciudades, así como las muestras de solidaridad de los jugadores de fútbol de Chile sale con los kufiyas para rendir homenaje a las víctimas de la franja de Gaza, sin embargo, los medios silencian estas acciones.

El caso de Israel es claro: tanto luché contra los dragones que me he convertido en uno de ellos.

En algunos lados ha llegado el fin del estado de alarma pero ni mucho menos las cosas se han arreglado por ello. La desocupación es alarmante, la miseria y la falta de oportunidades hacen que mucha gente haga cosas que no debería hacer moralmente.

La pobreza tenía un terreno abonado antes del virus y este solo lo ha acelerado.

Debería de sacarse una ley, ya que sacan tantas que son a efectos después inservibles, acerca de la prohibición de los desahucios hasta que las personas que estén viviendo en un piso no se les proporcionen los medios necesarios para disponer de recursos y remuneración suficientes.

Eso sí, los gobiernos han apoyado a las multinacionales, bancos y grupos económicos con cantidades ingentes de dinero pero a la base social solo caen limosnas.

¿Qué ocurre en Colombia? Lo mismo que en muchos lugares del mundo, estallidos sociales dada la situación que hemos mencionado antes: más paro, más abandono social de los más desfavorecidos, y el gobierno mira para otro lado y la gente más joven se encuentra postergada.

Esto no se arregla con camisetas de fútbol ni con shows de entretenimiento.

Por ello, yo desde aquí os animo a que os organicéis en vuestra comuna, ciudad, pueblo, villa o habitación laboral, allí donde vivías o estéis con otros para impulsar cambios que solo la gente común puede llevarlas a cabo. Y dejar de pensar en ridículas votaciones cada x tiempo que solo sirven para lavarse la conciencia de que somos "democráticos".

Hoy más que nunca hace falta la unión de la gente buena.

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