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OPINIÓN

Amores migrantes en Alemania

Un español en Alemania (103)

Jose Mateos Mariscal | Domingo 16 de mayo de 2021
Para uno conocerse, tiene que empezar por conocer su historia. Hay aspectos de nosotros mismos, de la sociedad y la cultura en la que vivimos, que sólo podemos entender mirando el pasado. Nuestro pasado -el de los españoles- está íntimamente vinculado a la migración, a esas raíces fundadas en culturas e historias que son parte de nuestra esencia.

“Amores de migrantes” valora esa historia con relatos verídicos. Historias de personas provenientes de lugares y pasados distintos, pero unidos por la búsqueda del progreso, el amor y la esperanza. Investigo y documento cada capítulo con entrevistas a los descendientes de los protagonistas para crear historias que tienen todos los aditamentos de una novela romántica: amor y odio, desencuentros, ternura y peligro. “Siempre me gustaron las historias de amor. En especial las historias de amor de la inmigración. Yo crecí preguntándoles a mis abuelos cómo habían llegado a Alemania y en qué momento se habían encontrado para compartir la vida juntos. Ese fue mi punto de partida, sentí la urgencia de escribir mi serial Un Español en Alemania. “Cada historia significó una familia, un grupo nuevo de gente en mi vida, de una manera muy íntima y emocional. Tuvimos conversaciones de aquellas que uno nunca se olvida, por eso tengo un agradecimiento interminable para cada uno de ellos y cada nueva fotografía, carta o dato, los conservo como un tesoro bien guardado”.

Además, luego de este proceso de escritura y producción literaria, manifestó que “hoy puedo decir que escribir estas historias fue desafiante. Mientras exploraba los caminos de los personajes de mi serial, sentí que viajaba con ellos. Que sus maletas eran las mías, que materializaba con palabras sus sueños y dolores”. Explico además que, en cada historia, el lugar de las mujeres es contundente. Muchas veces la historia de inmigrantes -especialmente a principios del siglo XX- resaltó la figura del hombre que llegaba a estas tierras en busca de trabajo y la esposa o novia se quedaba en su país de origen aguardando un pasaje de barco que los uniera. “En ‘Amores de migrantes’ van a encontrar mujeres que inspiran de diferentes maneras”.

Amores de migrantes en Alemania

Cristina nació el 20 de Junio de 1988 en Cuba, de origen española, en el seno de una familia unida. Fue la tercera de cinco hermanos, una prole que sus padres procuraban alimentar y vestir, y con una convicción que sería crucial en su vida, que marcaría el rumbo en cada etapa: la importancia de la formación educativa. Cursó la escuela secundaria como pupila en una institución rígida y estructurada, a la que solamente asistían señoritas. Allí le otorgaron el título de estudios primarios con conocimientos simples, sin estudios. Luego trabajó en la mueblería que empleaba a su padre. Buscándose la vida en Cuba, inminente fue la necesidad de disminuir las bocas por alimentar, obligó a sus padres a concertar un matrimonio para su hija mayor con un alemán. Cuatro meses de convivencia en Alemania con un hombre que podía ser su padre la habían golpeado en el alma, le habían dejado marcas violáceas en el cuerpo y le dieron la certeza de que, a pesar del embarazo, los temores y los tabúes, iba a divorciarse.

Una noche de Enero del 2021, se plantó frente a su esposo Hans y le dijo que se iba. Este hombre, que nunca la conoció de verdad, la miró casi aliviado y le abrió la puerta, en plena nevada con frío alemán, para que se fuera para siempre con su bebé de meses envuelta en una frazada de lana. El matrimonio terminó legalmente cuando consiguieron un certificado de nulidad expedido por la policía alemana. Su madre aprobó esa decisión y la ayudó con los trámites desde la distancia sin poder hacer mucho, pero también había sido claro: ella, como mujer divorciada y en Alemania sola, no tenía lugar en una sociedad patriarcal como la alemana. Tenía que buscar otros horizontes para su vida, y la oportunidad se presentó de la mano de sus amigos Pedro y Juana, que vivían en Alemania. Pedro había partido con las primeras olas migratorias de España a Alemania, que llevaron a muchos compatriotas a las lejanas tierras alemanas.

Juana trabajaba en Alemania instalando máquinas de las primeras empresas, mientras que Pedro era empleado del Ayuntamiento de Wuppertal en la recogida de basura. Cristina había leído el aviso de trabajo en el periódico que Hans compraba semanalmente y, viendo la oportunidad, diseñó el plan. Escribió dos cartas a empresas españolas en Alemania, sabiendo que su educación era el arma más valiosa con la que contaba. Tres meses más tarde, fue contratada.

Las historias de amor entre emigrantes en Alemania merecen la pena

Y mientras nos contaban tantas historias de amor, tan diferentes, tan apasionantes, algunas historias de amor triste y otras simplemente increíbles, nos hemos preguntado por el origen de estas historias, por el origen de amor. ¿Cómo surge el amor entre migrantes? Algunos dicen que es una tendencia innata sin explicación ninguna, otros dicen que es el azar; hay quien piensa que nuestras historias de amor surgen por el contexto sociocultural en el que hemos vivido. Y los más piensan que responde a procesos químicos de nuestro organismo.

Pero la verdad es que el origen del amor lo encontramos es la incoherencia y el capricho. Una incoherencia y un capricho personificados en la figura alada de un joven irresponsable armado con arco y flechas que va jugando con los corazones de los pobres mortales. Eros, o Cupido, es el hijo adolescente y alocado de la Diosa del amor Afrodita.

Cuentan que ni siquiera Afrodita quiere sucumbir a esa parte irracional que tiene el enamoramiento y por eso ella gestiona otros factores del amor, como la pasión y el deseo, mientras que ha dejado en manos de su hijo el peso de crear historias de amor entre emigrantes en Alemania. No es extraño que algunas de esas historias de amor acaben mal o incluso peor.

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