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OPINIÓN

Historias no contadas

Un español en Alemania (102)

Jose Mateos Mariscal | Sábado 15 de mayo de 2021
Sí voy a decir que todas las historias de migrantes se parecen. Y así y todo, cada una de ellas es única. Las historias de migrantes se parecen, incluso cuando tratan de gente llegada desde la mayor distancia cultural, lingüística y territorial.

Atravesar una línea divisoria requiere un esfuerzo intelectual, un conocimiento de que las naciones tienen puertas que se abren y se cierran; una idea fija de que un país, cualquiera que éste sea, se guarda el derecho de admisión a sus jardines y podría echarte de ellos a la menor provocación.

( Luis Humberto Crosthwaite )

Incluso si pertenecen a una población migratoria apenas recordada en un país que se sigue viendo a sí mismo como exclusivo descendiente de los barcos, a lo sumo receptor de gente llegada de países limítrofes o, como máxima concesión al exotismo, de migrantes llegados a Alemania.

“Historias no contadas”, recopilo los testimonios de mujeres que emigraron hacia Alemania en busca de una mejor calidad de vida. “Historias no contadas” surge por la experiencia, como hombre migrante, para dar a conocer la travesía de mujeres de distintas procedencias, pero con una historia compartida de violencia de género.

“La idea de escribir estas historias de mujeres migrantes vino después de compartir tantos testimonios con mujeres que migraron a Alemania. Siendo originarias de distintos países, todas han vivido diferentes experiencias; sin embargo, todas han vivido la violencia de género y sufrido el silencio en el que se sumergen las experiencias, experiencias reprimidas por años y en algunas ocasiones por toda la vida”. Quiero explicar que ese silencio produce en las mujeres consecuencias negativas que se traducen en enfermedades físicas y mentales que no les permiten tener una buena calidad de vida. Sin embargo, cuando tienen la oportunidad de compartir estas experiencias, ayudan a otras mujeres a entender que no están solas, que les pasa también a otras féminas. Así, agregó que “mi compromiso con las mujeres fue narrar tal como ellas me contaron, no adornar, darles forma a sus relatos; no buscaba un análisis, pero cada quién lo encuentra. Buscaba hacer incidencia y lo he logrado, poniendo sobre la mesa cosas que no se han puesto”, “además de romper el silencio, el artículo habla del silencio. Estamos acostumbrados a callar. Frente a todo ese silencio, es un aporte para la historia de las mujeres, sobre todo a nivel de crónica, es un testimonio. Los relatos hablan por sí solos y creo que esa es la riqueza del artículo”.

Es un testimonio

El testimonio de Francisca Gutiérrez, víctima de maltrato: "Nunca te separarás de mí, lo nuestro es amor o muerte".

Francisca Gutiérrez es una referente en la lucha contra la violencia de género en Alemania. Inmigrante española (Sevilla) llegó en enero del 2.000 a la ciudad de Essen. La fundación Beratungsstelle Frauen helfen Frauen, que apoya a mujeres maltratadas en Alemania para que puedan recuperar su vida. Ella misma es una superviviente y colabora y gestiona esta fundación. Este viernes ha recibido la Medalla de la tolerancia en la categoría de Valores Humanos.

Después de once años de maltrato, un día decidió llamar al teléfono que había puesto en marcha. Eran los tiempos en lo que no existía ayuda. "El que era mi marido quería que firmara un documento en el que yo me comprometiera a seguir casada con él, aunque él me siguiera pegando", cuenta Francisca. Después de nueve años, le dijo que no quería que le pegara más. Él le contestó: "No, chiquita no. Tú nunca te separarás de mí, porque lo nuestro es amor o muerte".

Fue la primera vez que ella le llevó la contraria. Él se puso muy violento y le dijo, mientras ella rezaba el Padre Nuestro: "Reza, reza que te va a hacer falta porque esta pelea la ganará quien de los dos quede vivo". Se abalanzó sobre ella y ella no podía respirar. Cuando él le dijo que si quería que parara le apretara los brazos, escuchó el llanto de su hijo de nueve meses. Apretó los brazos. Él paró, pero ella ya había dicho basta. Hoy, el que vive oculto y en silencio es su exmarido.

Sobre su caso de malos tratos

"Yo llamé a la Frauen helfen Frauen. Esa noche, el que era mi marido quería que yo firmase un compromiso a que seguiría casada con él aunque me pegase. Después de 9 años le dije que no quería que me pegara más, que era mejor que nos separásemos, que igual podía ser feliz. El me dijo que lo nuestra era amor o muerte y que nunca me podría separar de él me decía reza que esta pelea la va a ganar el que quede vivo de los dos".

"Se abalanzó sobre mí y yo no podía respirar. Siendo maltratada me robó todos los instintos para poder reaccionar a los malos tratos, pero no pudo robarme el instinto de madre. Escuché a mi hijo de nueve meses llorar. Hice lo que él quiso, pero esa noche usé todo eso para coger a mis niños, meterlos al coche e ir a denunciar a la policía alemana. Yo llamé a ese teléfono de Frauen helfen Frauen para ver si me podía separar, aunque mi marido no quisiera. Es surrealista, pero yo no me daba cuenta de que era una mujer maltratada. Yo soy inteligente, pero no sabía que estaba siendo maltratada".

Frauen helfen Frauen

Da una ayuda económica dirigida a las mujeres víctimas de violencia de género en Alemania, se les ayuda a encontrar empleo e integracion laborar en la misma fundación, en Alemania son muchos los avances legislativos, educativos, sociales, laborales que, en los últimos años, han contribuido a una mayor participación de las mujeres en los ámbitos de la sociedad, muy especialmente en el mercado de trabajo. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer: la participación de las mujeres en el ámbito laboral no siempre se produce en igualdad de condiciones respecto a la de los hombres. Las responsabilidades familiares y domésticas son asumidas, en buena parte, por las mujeres: el 63% de las mujeres se hacen cargo de estas tareas, a las que diariamente dedican tres horas más que los hombres. Además la división sexual del trabajo merma las posibilidades de la mujer.

“Ahora mi dinero solo lo agarro yo. Yo sola lo dispongo. A nadie le tengo que dar explicaciones por qué hago, porque no hago, por qué gasto, por qué me compro, nada. Ahora, recién, aprendí a comprar. En los años que vivía, yo jamás conocía ropa, así, nueva, que me compraba. Ahora recién me compro lo que yo quiero. No hay nadie que me diga nada. Siempre me decía mi exmarido ahora no, pero ya no. Ahora soy feliz. Puedo hacer lo que yo quiera. Comer lo que yo quiera. Ponerme lo que yo quiera”. “Recién ahora puedo”.

Lo que le pido a los gobiernos europeos es que ayuden a la violencia de género. Cada día, se sigue siendo más difícil vivir maltratada. ¿Por qué si no, en dónde vamos a parar las mujeres maltratadas? ¿Cómo vamos a sobrevivir? Es bien difícil... Tenemos que mejorar la situación. No importa cómo esté la situación, yo siempre voy a trabajar. Yo trabajo ahora. Pero tiene que haber algún apoyo por parte de la Unión Europea, en especial para mujeres migrantes víctimas de violencia de género.

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