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OPINIÓN

El estado del estado (89): La verdad (XIV)

Carlos González | Domingo 21 de marzo de 2021
Hemos de seguir entroncados en los razonamientos anteriores. El Mundo es uno y único –para nosotros que nos relacionamos con él- y lo que queremos es estudiar esa parte llamada hasta ahora Espiritual o Inmaterial, para demostrar que no son más que reacciones provocadas por hormonas físicas que interactúan en nuestro cerebro. Y según como lo hagan así reaccionaremos y adoptaremos una decisión o la otra. Todo ello es lo que nos lleva al estudio de las conductas individuales y de grupo.

Para Yony este es el camino a seguir, porque de esta forma nos comunicaremos y nos entenderemos con todo el mundo. Por supuesto que mantendremos opiniones y reacciones diferentes, pero tampoco cabe duda que si adoptamos un lenguaje técnico, científico, sabremos todos, en todo momento, aunque discrepemos, de qué estamos hablando.

Que las conductas tienen un sustrato físico y son susceptibles de ser moldeadas ya está asumido por los mejores pensadores de la humanidad desde, por lo menos, hace cuatro o cinco mil años, solo que lo hacían de forma inconsciente, y no quisieron llamarle así porque no lo entendían. Porque, en la vida práctica, desde que se inició la vida sedentaria en las grandes ciudades y con una cierta organización social, ya se crearon centros de formación para oficiales del ejército, y para funcionarios de la administración y dirección de los templos primero, y de la vida pública, social y administrativa, después.

Si se insistió en esa formación y educación es porque desde el mundo Físico se puede moldear las emociones y reacciones de una persona. Y aunque los antiguos no le quisieron llamar así, es evidente que se moldea desde el mundo físico de los ejemplos, las enseñanzas y el aprendizaje de los alumnos. Más tarde, sobre todo en las órdenes religiosas y en las sectas, nos han demostrado que lo que piense un ser humano es tremendamente fácil de manipular, influir y condicionar, porque al final, terminará pensando y sintiendo lo que nosotros hayamos querido sembrar en él para que reaccione de esa manera. Hemos condicionado a las personas hasta el límite que no sienta deseo sexual alguno, o si lo siente que quede absolutamente en el campo personal y privado, y que jamás trascienda al exterior. Y todo ello se ha hecho con actos, ejemplos y comportamientos Físicos.

Por eso se ha insistido siempre en la llamada…Educación y Formación. Un Ser Humano, en sus reacciones, a los veinte años, no es más que la educación y la formación que hemos impartido en él. Por eso muchos pensadores insisten hasta la saciedad que la clave siempre está en la Educación. Más tarde también estudiaremos el Adoctrinamiento y muchas personas descubrirán que creen que piensan libremente, y verán que lo único que piensan es lo que otros han depositado en ellos a través de fases constantes y sucesivas de adoctrinamiento. Piensan que son libres de pensar, pero no son más que un reflejo perfecto de lo que otros han querido que piense.

Nuestras emociones, y las reacciones que acarrean después, están en función a una serie de percepciones que hemos adquirido del mundo real, físico, que tenemos delante, lo hemos percibido por los sentidos físicos, y hemos moldeado nuestro cerebro en función a las hormonas que en cada caso hemos utilizado. El más valiente con mayor cargo de Adrenalina, el más cobarde con más carga de búsqueda de la seguridad. El más fuerte con sus valores y el más débil con más susto. Aquél que estuvo asistido por un profesor más confiado y asertivo, el que no más inseguro y huidizo… En fin.

Lo que hacen desde la cuna nuestros progenitores y cuidadores es formarnos con el ejemplo que nosotros observamos. A partir de una edad aprendemos con las clases de los que influyen en nosotros. Lo cierto es que solo repetiremos lo que nos han enseñado. Nosotros creemos que somos libres y racionales, pero no hace falta ir a Salamanca para hacer un curso de Psicología y Sociología para apreciar que en Arabia los niños salen todos Musulmanes y en Suecia protestantes dentro del Cristianismo. Antes seguían a Odín. Magia, no, adoctrinamiento. El joven sigue a sus padres y profesores, no comprueba en absoluto si Alá o Dios está o no en el Cielo, se lo cree y punto. Y hasta se cree a pies juntillas que cuando se muera celebrará un banquete interminable con Odín, con carne y cerveza sin parar.

La formación de nuestra mente, de lo que valoramos, creemos, seguimos o defendemos, no es más que el seguimiento afectivo de nuestros mayores. La defensa de la cultura que nos han inculcado y la defensa de unas costumbres, que además son las que conocemos desde niños. No ver que todo ello es físico, contable y susceptible de ser medido es querer vivir con los ojos cerrados y defender que dos y dos son cinco porque nos lo han dicho los padres, y así se defiende por los “sabios” en nuestra cultura.

Yony nos advierte que debemos abrir los ojos, aunque sea un poquito, y aprender a contar…

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