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OPINIÓN

El verdadero rostro del Estado de Bienestar

Alejandro A. Tagliavini | Sábado 13 de marzo de 2021
Lo que se basa en la violencia termina en violencia y destrucción. Salvo el de los “capos mafia”, ¿qué bienestar puede surgir de la imposición contra la voluntad de las personas decentes?

La situación de los migrantes en el Mediterráneo se ha “deteriorado aún más y es motivo de gran alarma”, considera la comisaria para los Derechos Humanos del Consejo de Europa. En un informe, señala que las decisiones de los Estados miembros del organismo, con el fin principal de limitar -por la fuerza policial y militar- las llegadas, han contribuido a “un mayor sufrimiento humano”.

El documento analiza las prácticas en el último año y medio y señala que la respuesta “a los refugiados y migrantes que intentan llegar a Europa a través del Mediterráneo es uno de los ejemplos más evidentes de cómo las malas políticas migratorias socavan la legislación en materia de derechos humanos y han costado la vida a miles de seres humanos”. Los naufragios en este período suman más de 2.600 muertes.

Para colmo de males, las restricciones y demás violencias impuestas con la excusa de “la pandemia” han tenido un impacto directo en los derechos de refugiados y migrantes, como la flagrante obstrucción de las actividades de rescate de las ONG, junto con las decisiones de retrasar el desembarco y la imposibilidad de asignar puertos seguros por parte de las autoridades.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), las autoridades de los países europeos han continuado apoyando a la Guardia Costera de Libia y más de 20.000 personas han sido devueltas a ese país entre 2019 y 2020 y, de este modo, han sido expuestas a horribles vulneraciones de los derechos humanos que, es sabido, allí ocurren.

“Algunas situaciones son críticas, como la de las islas del Egeo y la de Canarias, cuya ruta es particularmente mortífera [más de 600 fallecidos en 2020, según la OIM]. Esto muestra la necesidad de una mayor solidaridad europea, así como de más rutas seguras y legales para acceder a Europa”, concluye el informe.

Ahora, ¿por qué tantos quieren llegar a Europa? Si la sociedad fuera libre, llegarían solo aquellos que pudieran encontrar un trabajo bien remunerado, nadie llegaría a un país para terminar siendo mendigo en la calle, salvo que escapara por razones de supervivencia. Y, si consigue un trabajo bien remunerado, es porque ese trabajo es necesario, de otro modo no le pagarían bien, es decir, se benefician todos, el inmigrante, el empleador y la sociedad que con este trabajador tendrá más y mejores servicios.

El “Estado de Bienestar”, que se financia con recursos coactivamente retirados de sus ciudadanos por vía impositiva, ofrece atención médica y educación gratuita, seguro de desempleo y otras “ventajas” y entonces así se incentiva la llegada de extranjeros, al punto que algunos cruzan fronteras solo para atenderse gratuitamente en hospitales. De este modo, la gran ironía es que como esa violencia estatal con la que se impone el “Estado de Bienestar” consigue demasiados adeptos, luego se los apalea para que no sean tantos.

Y lo peor del caso es que el “Estado de Bienestar” no es tal, nada bueno puede salir de la violencia, sino que esos recursos en manos de los ciudadanos serían mucho más eficaces en la solución de los problemas sociales. Para empezar, se ahorraría el gasto en la proverbial burocracia e ineficiencia estatal.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California


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