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OPINIÓN

El estado del estado (83): La verdad (VIII)

Carlos González | Sábado 06 de marzo de 2021
La segunda pregunta que todos los autores de los distintos tiempos y lugares geográficos se han formulado a sí mismos sabemos que es: ¿De dónde venimos?

Dada la enorme inquietud y desasosiego que les causaba el desconocimiento existencial, para darle algún sentido, idearon la gran cantidad de teorías que ya conocemos. Que si nos creó un día un Dios super-poderoso. Que si somos hijos de la Madre Tierra (Pacha Mama), que si un animal mitológico nos creó de distintas formas… Paridos, vomitados, de un zarpazo…Ya sabemos que quizá el libro, La Rama Dorada sea la más completa obra que puede ayudarnos, pero también debemos leer a Bernard-Henry Lévy, Jared Diamond, y tantos y tantos autores que han estudiado la gran creación mítica de los seres humanos, junto con algún repaso a la historia de las Mitologías religiosas, a todas ellas, terminando en la Egipcia, la Helena o la Romana.

Si nos acordamos de nuestro héroe de la Mancha sabremos que todas esas creaciones mitológicas del pasado -que no son otra cosa que Novelas de Caballería- nos sorberán el cerebro y nos acercarán bastante a la Paranoia. Es cierto que son divertidas a veces, crueles y despiadadas otras, en el mejor de los casos, fantásticas, pero todas ellas nacidas de la composición idílica de las mentes humanas carentes de conocimientos reales. Yony cree conveniente resaltarnos que todas las grandes teorías religiosas e ideológicas que nos explican de dónde venimos son todas anteriores a que sus mejores pensadores dispusiesen de conocimientos reales contrastados, y supiesen sencillamente si la tierra era redonda o plana, si el Sol giraba a su alrededor o viceversa. Desconocían por completo la menstruación femenina. Ni que decir tiene de la fecundación. Nadie habló nunca de bacterias o virus, ni se poseía un mínimo conocimiento de la anatomía humana. Mucho menos de su fisiología.

Hoy ya sabemos, hasta que avancemos más, que provenimos de las estrellas, como toda la materia conocida. Se teoriza con la primera explosión que generó el universo conocido por nosotros, y parece que es verdad que puede medirse su historia y su evolución. Lo que podemos comprobar es que somos partículas eléctricas convertidas, tras la agrupación de varias, en materia, y que tras la creación de las moléculas y sus organizaciones, y cinco millones de años de evolución de la Especie, somos el resultado de una de esas especies animales.

La respuesta a la segunda es la siguiente: -Venimos del planeta tierra porque solo podemos vivir y desarrollarnos en este planeta. Porque somos el producto de su temperatura media, presión atmosférica, niveles de oxígeno –creado aquí por las primera bacterias que lo liberaron- y la adaptación a alimentarnos de los mismos productos que estamos compuestos.

También, a partir de los viajes espaciales, ya hemos comprobado que trasladados a planetas exteriores deberíamos mantener la temperatura, presión atmosférica, niveles de oxígeno y los mismos productos a consumir si queremos sobrevivir. No venimos de parte alguna porque estamos construidos única y exclusivamente con los materiales de aquí.

Desconocemos por completo si alguien nos “Sembró” en este planeta, o si somos un mestizaje de parte de fuera y el resto de aquí. También desconocemos si cerca de nosotros puede haber alguna otra forma de vida que posea niveles de inteligencia parecidos o superiores a los nuestros. En principio, respecto a este tema, lo único que experimentamos es una profunda soledad.

Lo que sí sabemos como “Verdad objetiva”, es que en el pasado en todas las culturas se ha fantaseado hasta la extenuación acerca del de dónde venimos. Nosotros, a día de hoy, hemos de ser sinceros: Fuera de nuestra constitución física y los materiales de los que estamos construidos, no tenemos la más somera idea.

De lo que tampoco nos cabe la más mínima duda es de que, dada nuestra profunda y constante inquietud, seguiremos investigando y terminaremos conociendo esa respuesta. Pero hemos de ser honestos, si alegamos alguna otra cosa es única y exclusivamente producto de nuestra imaginación. No podemos contestar otra cosa que lo que conocemos, que venimos de las entrañas y características materiales de este planeta. Si nos molesta nuestra oscuridad intelectual, que es bueno que nos moleste porque nos empujará a avanzar, lo que debemos hacer es investigar al máximo para obtener las respuestas que mitiguen, al menos en parte, nuestra “Enorme ignorancia”.

Y también sabemos que hemos de hacerlo colaborando entre todos los Humanos.

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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