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OPINIÓN

El estado del estado (81): La verdad (VI)

Carlos González | Sábado 27 de febrero de 2021
Yony dice que si queremos construirnos un edificio donde almacenemos los conocimientos, -verdades objetivas, de la vida que nos ha tocado vivir- debemos comenzar por los cimientos. Estos consisten en las preguntas que todas las culturas, a través de sus distintos y aventajados autores, se han hecho en todo tiempo y lugar: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

Y nos pide nuestro visitante que recordemos siempre la primera verdad ya establecida: No fabriquemos ensoñaciones y novelas de Harry Potter, sino que establezcamos las pequeñas verdades que podamos demostrar. Con ello la respuesta es bastante corta y obvia, -No tenemos la más mínima idea para contestar a la primera pregunta.

Solo si aplicamos los conocimientos de la Física, la Química, la Biología y la Antropología, es cierto que ya disponemos de una ingente cantidad de conocimientos objetivos almacenados en distintos soportes.

-En base a la Física.- Sabemos que no somos más que partículas subatómicas que de acuerdo a las fuerzas que rigen su comportamiento se han agrupado en átomos, y estos, de acuerdo a las presiones, se han distribuido en los 117 elementos que conocemos de la tabla periódica. De acuerdo con la Física somos única y exclusivamente átomos, y que según se agrupan sus partículas somos el 90% solo seis elementos: Hidrógeno, Oxígeno, Carbono, Calcio, Fósforo y Nitrógeno. El otro 0,85% solo son cinco elementos más: Magnesio, Potasio, Azufre, Cloro y Sodio.

-En base a la Química.- Esos átomos –aunque solo sean dos- ya se han unido de forma estable, y se han convertido en moléculas, tanto inorgánicas como ya, principalmente, orgánicas –porque llevan átomos de carbono-, y en una complicada interacción de las mismas han dado lugar al primer compuesto orgánico que reaccionó a la luz y principalmente, al calor. A lo que aún hoy llamamos, “Ser vivo”.

-En base a la Biología.- Ya sabemos cómo pudo aparecer el primer ser vivo, aunque no sabemos, aún, cual fue el detonante, desconocemos como se da ese paso de la química orgánica a la reacción autónoma de un compuesto –a esto llamamos vida, a la capacidad de reacción frente a un entorno-. Lo que sí ya dominamos es que con la evolución en el conflicto de la vida ha llegado a construir seres complejos con sus tejidos, órganos, sistemas y cuerpos autónomos en funcionamiento.

-En base a la antropología.- Ya sabemos que somos un animal mamífero, que desciende de los primeros Homínidos, que siguió una línea diferente que le llevó a tomar conciencia y comenzar a preguntarse por su existencia.

-En base a la Sociología.- Ya sabemos cómo se iniciaron los primeros grupos, y que no eran superiores a no más de cuatro o cinco familias. Qué dio lugar a la aparición de las grandes tribus nómadas –que han llegado a nuestros días-. También podemos explicar cómo se produjo el asentamiento humano y la aparición de los grandes grupos territoriales –Estados- que es en los que actualmente vivimos.

Pero de esa pretendida “Verdad” Religioso-Filosófica no tenemos ni idea. No podemos responder más allá de ese estudio del mundo físico, y su desarrollo y evolución. No podemos adentrarnos en mundo “Espiritual” alguno. Simplemente conocer y aceptar lo que somos, y, claro está, seguir trabajando con ahínco para conocer cada día un poco más.

Y la “Verdad objetiva” de lo que sabemos que somos, solo lo podemos responder, y ser conscientes de ello para utilizarlo con resultados prácticos, aceptando que solo podemos comprobar y medir un mundo “Físico”: Somos unas partículas subatómicas, como el resto de toda la materia, que estamos fundamentalmente formados por átomos de Hidrógeno, Oxígeno, Carbono, y hasta once elementos importantes más. Que nuestra base son compuestos de uniones de varios de esos átomos a los que llamamos moléculas. Que somos un animal mamífero, que pertenecemos a la familia de los homínidos y que podemos llevar habitando y evolucionando en el planeta Tierra, desde hace unos cinco millones de años. La Antropología nos dice que somos una Especie –Homo Sapiens- que evolucionó de no más de seiscientas familias que en África, en el valle del Rif, hace 100.000 años, se sintieron presionados por el clima y el hambre, avanzaron por todo el globo y terminaron poblando el mismo con su carga genética. Los colores, las razas, la apariencia física no fue más que una adaptación al terreno, clima, alimentación y presión demográfica. Todos tenemos estrictamente el mismo “Genoma Humano”.

Su deseo incesante de vivir les llevó a construir todo lo que hoy vemos, los dominios territoriales (estados), la organización política para administrarlos, la logística para alimentar esa ingente masa de población, los sistemas jurídicos para regular los conflictos, y las construcciones filosóficas para seguir alimentando la esperanza humana.

Todo lo demás ya sabemos que son fantasías de esa maravillosa mente.

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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